Una piruleta lanzada por un espectador y que se le clavó a David Bowie entre el párpado y su ojo izquierdo a punto estuvo de arruinar el concierto en Oslo. El cantante decidió sin embargo seguir actuando tras el incidente.
Las siete mil personas que llenaban el recinto al aire libre del concierto estrella del festival “Norwegian Wood”, a las afueras de Oslo, vieron cómo después de haber interpretado su tercer número, el tema “Battle”, Bowie se giraba de repente de espaldas al público y se dirigía vacilando a la salida del escenario.Con la piruleta -en forma de corazón- clavada en el ojo, con muecas de dolor y furia, el cantante tomó el micrófono y se dirigió al público maldiciendo a quien le había lanzado el objeto.

“Dónde estas? Es fácil desaparecer en la multitud, maldito idiota. Te encontraré”, dijo Bowie a su anónimo agresor, a quien también se refirió como “jodido cabrón”.

Pese al dolor, el cantante británico tuvo tiempo también para soltar algunos comentarios irónicos acerca de su visión en el ojo izquierdo, muy disminuida desde una pelea con un compañero de colegio cuando tenía 13 años. “Sólo tengo un ojo sano, imbécil. Afortunadamente, diste en el adecuado, sólo lo has hecho más decorativo de lo que era”, dijo Bowie.